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A 20 meses de gobierno

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 “Las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo.”

(Giuseppe Mazzini, político italiano 1805-1872)

Óscar Rubio García

La esperanza es un valor que los mexicanos procuramos mantener y no perder, aclaro que cuando hablo de “la esperanza” estoy evocando la confianza que tenemos sobre algo que deseamos pase, estas líneas las esbozo, en atención a la expectativa que generaron la administración municipal y estatal en el año 2015 (septiembre).

Sin duda, los triunfos en las urnas del ahora gobernador y el presidente municipal fueron arropados por una legitimidad muy alta, dada la votación que lograron alcanzar, pero ¿qué ha pasado después de su éxito electoral?

De la toma de protesta a la fecha, a nivel municipal han transcurrido más de 20 de los 36 meses de gobierno que le corresponde; en lo estatal, aún le quedan poco más de 4 años para gobernar. Sin embargo, a la fecha, las promesas de cambio para nuestra entidad federativa y la alta esperanza de que Zitácuaro tuviera el respaldo del gobernador y por ende recursos y programas que cambiarían la cara este municipio, no se han cumplido.

No se soslayan las obras que han implementado en nuestro municipio, empero, nos cuestionamos ¿eran necesarias dichas obras? ¿Eran las prioritarias? ¿Son las obras que Zitácuaro necesitaba? la respuesta Usted la tiene.

De lo anterior, debemos decir que cuando un nuevo gobierno asume el poder, siempre generará nuevas esperanzas, anidará ilusiones en sus gobernados, pero para desencanto de los michoacanos y los zitacuarenses, con el transcurrir del tiempo y a 20 meses de tomar protesta, la imagen de transformadores y buenos gobernantes se ha diluido.

Esta pérdida de confianza y reprobación que la población le da a ambos gobiernos (estatal y municipal), debería preocupar no solo al propio gobernador y al presidente municipal por sus aspiraciones políticas de brincar a un nuevo cargo electoral, sino que a ambos personajes sus antecedentes y pasado les debería obligar a saldar la deuda que tienen con el municipio, incluso esa preocupación debe extenderse a secretarios y directores, ya que, de continuar con la forma de gobierno implementada, seguramente saldrá o saldrán de sus cargos y Zitácuaro seguirá igual o peor si dejan deuda, como cuando el ahora mandatario estatal concluyó su gestión como presidente de este municipio.

Y lo grave no es que salgan, quizá eso será benéfico, lo verdaderamente grave es que Zitácuaro y su población perdieron nuevamente las posibilidades de generar condiciones de estabilidad; de tener un Zitácuaro con mejores calles, con una imagen más digna y no solo una avenida principal “de primer mundo”; de generar polos de desarrollo en una ciudad o municipio que solo vive del comercio; de tener una administración honesta y transparente.

Sí, como usted lo lee, será nuevamente la sociedad zitacuarense quien perderá, porque amigos y allegados de nuestras autoridades, ellos sí han sido beneficiados, de tal suerte que hasta su modo de vivir cambió.

Para nadie es desconocido que Michoacán fue sumido en un atraso económico, social y cultural por los gobiernos perredistas y el priista Fausto Vallejo Figueroa, que la corrupción y los malos manejos iniciaron con Lázaro Cárdenas Batel y se arraigaron con Leonel Godoy Rangel, quien a sabiendas de todas las tropelías que cometió, optó por refugiarse cual vil delincuente en una zona de confort llamada Senado de la República, y así no rendir cuentas del endeudamiento al que sometió al Estado, impunidad que le otorga el fuero constitucional.

Conociendo estos escenarios de robo, saqueo e inestabilidad social y económica, nuestras autoridades ¿qué han hecho? ¿Recuerda las promesas de campaña de que meterían a la cárcel a todos los responsables del saqueo o robo que le hicieron a Michoacán y a Zitácuaro?, hasta hoy solo falsas promesas.

A 20 meses de asumir funciones, nuestra realidad en Michoacán requiere dejar de lado las excusas y los pretextos, se demanda la iniciación de programas de obra, de políticas públicas sociales, pero, sobre todo tomar decisiones que corrijan el rumbo que llevaba Michoacán.

Hoy Michoacán y Zitácuaro requieren de un Gobierno decidido, fuerte y consolidado en las tareas administrativas y no un gobierno que ande buscando distractores para esconder la situación de inseguridad que tenemos en Michoacán, véase caso del periodista Salvador Adame de Nueva Italia.

En estos actos es donde se debe demostrar el carácter y orden que se busca para Michoacán, las debilidades no tienen cabida, no necesitamos gobiernos timoratos que se escoden detrás de comunicadores afines solo a ellos.

NI MICHOACÁN NI LOS MICHOACANOS LO MERECEN.