Inicio Óscar Rubio García El informe, sólo un acto de lucimiento.

El informe, sólo un acto de lucimiento.

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Cuando un político no ama el bien público ni se respeta a sí mismo, o cuando su respeto de sí mismo se limita a los beneficios del cargo, entonces el interés público está deficientemente servido.

John F. Kennedy (Político estadounidense 1917-1963)

 

Óscar Rubio García

Por tradición, los informes de labores que rinden los servidores públicos son actos que buscan, además de resaltar su figura, legitimar sus acciones como únicas e irrepetibles, para que la población los reconozca como buenos gobernantes.

Sin embargo, estos actos aparatosos y llenos de innecesarios despilfarros casi nunca llegan a cumplir con su objetivo, pues cabe apuntar, que lo informado por el alcalde, gobernador o legislador en turno, difiere de la visión y realidad que tiene la mayor parte de la población.

Por ello, se vuelve indispensable cuestionar una y otra vez la utilidad y viabilidad de dichos informes, o más bien, de esta modalidad, la cual resulta ya innecesaria.

Es oportuno distinguir que esta opinión no significa que esté en contra de la rendición de cuentas, por el contrario, la mención de que se acabe con los eventos del informe y específicamente refiriéndome al del presidente municipal o gobernador, va dirigido a eliminar ese acto ostentoso en el que se adula a quien dirige un municipio o estado, llegando al extremo de colocarlos como “gran ser humano” o “un ser humano extraordinario”.

Desaparecer la figura que hasta el día de hoy se ha materializado del informe municipal y estatal, obligaría a los legisladores locales a crear un mecanismo de rendición de cuentas, vinculante hasta para ellos mismos, que realmente cumpla con ese cometido, es decir, que exhiba las buenas y las malas acciones de un gobierno, así como aquellas que están pendientes de realizarse.

Baste decir, que lo mencionado en el párrafo que antecede no es algo nuevo, ya lo contempla la Constitución de nuestro Estado y la Ley Orgánica Municipal, pero con el paso del tiempo se ha convertido en letra muerta, dado que presidentes municipales y gobernador, utilizan el informe para vanagloriarse y satisfacer su álter ego, olvidan arbitrariamente, dar cuenta del estado que guarda la administración, para no restarle lucimiento a su acto.

Omiten mencionar qué hicieron mal, en qué pretenden mejorar, cuáles son los retos del próximo año, en fin, hacen a un lado los compromisos y responsabilidades para solo “informar” sus “buenas acciones”, subestimando que esas “buenas acciones” no son personales, son la obligación que asumieron al llegar al cargo.

Por otro lado, gastar los recursos públicos que no son suyos, y que les son entregados para beneficio de la población, no es una acción que se les deba reconocer, por el contrario, es una obligación que deben cumplir en pro de la ciudadanía y no solo de sus familiares y allegados.

El botón de muestra que exhibe lo agotado de dicho modelo, es lo ocurrido en el pasado informe del presidente municipal de Zitácuaro, el cual, por supuesto no se salió del guion al ser un acto ostentoso, de “vanagloria” y aplausos para dicho servidor público.

Pero además, fue vergonzoso escuchar los comentarios que los regidores hicieron al informe que rindió el presidente, ninguno de ellos refutó con cifras o datos duros el actuar del gobierno municipal, nadie cuestionó la falta de rendición de cuentas, de hecho no tuvieron la capacidad de exhibir la opacidad de los números; tampoco cuestionaron el hecho de que la sesión de cabildo debió ser pública y acto central del informe, no así una sesión oculta y bajo un encierro con empleados municipales, un escenario ad hoc para el presidente y no para un informe cuya finalidad es rendir cuentas a los ciudadanos.

Los “cuestionamientos” de los regidores versaron, de manera superficial, sobre los tiempos de la obra de Avenida Revolución, así como la inseguridad que priva en el municipio, pero nunca establecieron con detalle cuáles fueron las fallas y responsabilidades incumplidas, no obstante, que respecto a ambos temas existe material de sobra para hacerlo, con las propias declaraciones del presidente antes y durante la ejecución de dicha obra, así como de la promesa de campaña, que ha sido olvidada por quien hoy gobierna, de tener un cuerpo de seguridad pública modelo.

Los más recriminable para nuestros representantes populares, sin duda fue su falta de estudio y análisis al informe, por lo visto, solo se ocuparon de redactar o que les redactaran un discurso que cumpliera con el tiempo que les otorgaron para hacer sus comentarios, desaprovechando la única oportunidad que tienen de publicitar lo que hace mal este gobierno, o a poco Usted amiga, amigo lector ¿de verdad cree que todo lo hecho por este gobierno municipal está bien hecho?