Inicio Óscar Rubio García Algunos datos de los movimientos de Indepedencia

Algunos datos de los movimientos de Indepedencia

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La historia deber ser sobre todo la pintura de un tiempo, el retrato de una época. Cuando ésta se limita a ser el retrato de un hombre o la pintura de una vida, solo a medias es Historia. (Joseph Joubert, ensayista francés 1754-1824).

 

Óscar Rubio García

Precisamente en estas fechas, la mayoría de los mexicanos festejamos un aniversario más del inicio de la guerra que dio como resultado la Independencia de México, y subrayo al decir el inicio, porque en el ánimo y conocimiento de la mayoría de los mexicanos, es el festejo de la Independencia, cuando en realidad ésta se alcanzó 11 años después de aquel Grito de Dolores.

Pero más allá de esta confusión conceptual o temporal, en esta oportunidad quiero dedicar estas líneas para compartir con ustedes, atendiendo además a peticiones expresas que me han hecho llegar, algunas ideas que poco se mencionan, pero que fueron de trascendental importancia para que el propósito se lograra.

Durante años, sólo tuvimos acceso a la historia de México contada desde una sola versión, en la cual se construyeron ángeles y demonios desde la perspectiva de aquellos autores encargados de escribir y mostrarnos los hechos históricos, pero afortunadamente este siglo nos permitió por conducto de literatos y estudiosos de la historia de nuestro país, conocer diversos flancos de un mismo hecho, esto es, estudiarlo desde otros puntos de vista y arribar así a nuestra propias conclusiones, las cuales pueden o no coincidir con lo que por años se nos ha dicho.

El objetivo de este artículo es bajar del pedestal por un momento a aquellos que por años han sido intocables, como el caso de Don Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte, e intentar reconocer logros independentistas a otros que no les son otorgados como es el caso de Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu, quien fue el artífice de la Independencia de México, acompañado por Vicente Ramón Guerrero Saldaña, con su Plan de Iguala.

Iniciemos señalando los aspectos negativos de Don Miguel Hidalgo, al asumir el liderazgo del movimiento independentista, tuvo éxitos que lo fueron obcecando, ciertamente sus primeras batallas las ganó, sin embargo, es toral establecer que fueron producto de su numeroso contingente y del factor sorpresa que acompañó a los rebeldes en los primeros momentos de la insurrección. Pues cabe recordar que cuando el ejército virreinal se reorganizó, pronto le llegaron las derrotas al “Padre de la Patria”.

Hoy en día es conocido que Hidalgo marcó su liderazgo por la improvisación, se dejó llevar por su instinto, apostó a su carisma y a su investidura sacerdotal para aglutinar a miles de personas, que su condición de hartazgo y pobreza fue el caldo de cultivo para entregar su lealtad al cura Hidalgo.

Habrá que sumar, que la mayoría de esos hombres no tenía conocimientos de armería o del diseño de un plan de guerra, para ellos, lo elemental fue su odio contra quienes abusaban del poder, así que Hidalgo supo aprovechar los 300 años de sometimiento que los españoles les propinaban a los indígenas, por ello, se vio obligado a improvisar para ganarse la confianza del pueblo, con métodos que se alejaron de las prácticas militares, pues permitía el saqueo, la rapiña y en ocasiones hasta el asesinato.

Este caos al interior del movimiento se convirtió en anarquía, lo que poco a poco ocasionó que la relación de Hidalgo con Allende y el resto de los oficiales terminara mal, al grado que el propio Allende intentar asesinar a Hidalgo. Está documentado que Hidalgo llegó a reconocer que nunca “pudo sobreponerse a la tempestad que había levantado”.

Estas acciones desordenadas acompañadas de su falta de razón para aceptar los consejos de Allende, lo llevaron por el camino de la sangre y el peligro latente de ser derrotados, y aprehendidos todos los caudillos del movimiento, como finalmente ocurrió, ello sin que pudieran consumar la Independencia.

Empero, el cura de Dolores fue un individuo de extremos, dejando de lado sus pasajes oscuros, debemos reconocer aciertos que cimentaron las bases para las libertades que serían el faro que conducirá a sus sucesores en el movimiento para consumar la Independencia, tales como: decretar la abolición de la esclavitud y la restitución de tierras durante su estancia en Guadalajara, en diciembre de 1810.

La cara opuesta al cura Hidalgo, lo es Agustín de Iturbide, vallisoletano, criollo y militar realista, quien combatió a los insurgentes Hidalgo, Morelos, Rayón, etcétera, combates que en el juicio de la historia le han negado su lugar como personaje histórico, sin importar su valiosa aportación a la Independencia, ciertamente es cuestionable su actuar como militar realista, pero también es de reconocer su aporte en la consumación de la Independencia de la Nueva España.

¿Qué se debe reconocer a Iturbide?, que su movimiento independentista no fue sangriento, que fue a través del dialogo y la negociación como logró resultados positivos, quizá su estrategia más sólida fue firmar el Plan de Iguala, con ese Plan realizó una gira por todo el país para ganar adeptos y sumar las voluntades que clamaban por la Independencia de la Nueva España, sus victorias y logros con el Plan de Iguala fueron la clave para que el Virrey Juan O´Donojú, reconociera la Independencia, a través de los Tratados de Córdoba firmados un 24 de agosto de 1821.

Cierro esta colaboración con una frase precisamente de Agustín de Iturbide, que me parece retrata la realidad de la historia mexicana: Los hombres no son justos con sus contemporáneos; es preciso apelar al tribunal de la posteridad, porque las pasiones se acaban con el corazón que las abriga.

Usted saque sus propias conclusiones.