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El valor histórico de una fotografía

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El país debe ser gobernado por alguien que realmente quiera a su gente y su tierra, que comparta la riqueza y el progreso.Pancho Villa (José Doroteo Arango Arámbula) 1878-1923, General Revolucionario.

Lic. Óscar Rubio García

El pasado 6 de diciembre se cumplieron 103 años de la placa fotográfica que ha resultado emblemática en la historia de México, me refiero al retrato en el que aparece sentado Pancho Villa en la silla presidencial y Emiliano Zapata a un costado del Centauro del Norte.

Fue un domingo 6 de diciembre de 1914 cuando ambos Caudillos desfilaron por las calles del centro de la Ciudad de México, un desfile militar de casi 50 mil soldados, encabezados por sus respectivos generales Villa y Zapata, la algarabía fue desbordada al paso de los soldados por la población, quienes a su paso los recibieron con pétalos de flores, exclamaciones de apoyo, muestras de solidaridad y reconocimiento a las batallas libradas por ambos personajes, para finalmente concluir su recorrido en Palacio Nacional.

En Palacio Nacional permanecía en espera Eulalio Gutiérrez quien fungía como presidente provisional de la Nación, y fue precisamente en Palacio Nacional en el salón presidencial de la República donde se capturó la imagen.

La foto de la que hablamos es conocida por gran parte de la población, he pedido a quienes me hacen el favor de publicar estas líneas se sirvan colocar la imagen, a efecto de que quienes no la llegaran a conocer, tengan el antecedente del que se habla en esta colaboración.

En el grupo que acompañaba a Emiliano Zapata, se encontraba su hermano Eufemio Zapata, quien buscó afanosamente la Silla para quemarla, quienes resguardaban el Palacio no permitieron que cumpliera con su objetivo.

La razón que tenía Eufemio Zapata para quemar la silla presidencial, fue porque le hicieron (al parecer fue Emiliano) notar que dicho mueble había sido la causante de las desgracias que el pueblo sufría, Eufemio creyó que la silla tenía un maleficio y que quienes se sentaban en ella, se poseían y cambiaban forma de ser, de pensar y de actuar, algo que sigue pasando.

Para los hermanos Zapata, la silla presidencial representaba: el abuso de poder, las injusticias y la consideraban la responsable de la miseria, así que especulaban que quemándola cesarían los maleficios de la silla, es decir, que al destruirla las condiciones de México cambiarían.

Han transcurrido 103 años de aquella vieja idea de los hermanos Emiliano y Eufemio Zapata, y para desánimo nuestro, el comportamiento de quienes llegan a gobernar es muy parecido a lo vivido en aquellas fechas, seguimos con desigualdades, con abusos de poder, enriqueciendo a familiares y amigos.

La reflexión que hicieron los hermanos Zapata en 1914, hoy se actualiza y si bien con quemar la silla de un presidente o un gobernador no acabará con los malos gobiernos, si es conveniente retomar ese ideal de destruir los íconos que representan el poder del gobernante, pues bien valdría la pena eliminar del actuar del gobernante la arrogancia, la indiferencia, la indolencia y los excesos de poder.

Desgraciadamente el comportamiento de quienes nos gobiernan es diferente antes de llegar al poder, muestran un actuar cuando están en su vida privada, modifican dicho actuar cuando son candidatos y muestran su verdadera personalidad cuando son gobernantes.

El próximo año será de elecciones, valore su voto, no recodar nuestro pasado nos condena a repetir los mismos errores en el presente o en el futuro, los nuevos comienzos no existen solo son falsas promesas.