Inicio Arturo Ugalde González La mentira como estrategia política.

La mentira como estrategia política.

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Una mentira (dice el diccionario) es una declaración realizada por alguien que sabe, cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, de forma que se oculte la realidad sea parcial o total.

Desde que la mercadotecnia creció a pasos agigantados y demostró ser una ciencia que, bien aplicada para los fines que se pretendan suele ser bastante redituable. Poco a poco se fue abriendo camino en todas las áreas de la vida comercialmente hablando. Pero existe como base de todo, propaganda comercial dependiendo de lo que se pretende vender o mostrar; una base sustentada en la mentira.

Y así vemos campañas como: “tal refresco de cola de color rojo es muy dañino pero no el de color azul. Este aparato de ejercicio con tan solo usar 10 minutos al día y sin esfuerzo usted lograra un cuerpo envidiable. O desde la comodidad de su sillón con tan solo colocar un aparato este hará el ejercicio por usted sin fatigarse y logrará un abdomen de infarto”.

Mentira.

Pero es algo que vende y se compra, donde difícilmente los seres humanos nos ponemos a pensar o analizar la información que nos venden para saber si es verdad o mentira. Peor aún, como los medios de comunicación que nos informan noticias o eventos que no son verdad o manipuladas a conveniencia de ciertos interesados para beneficio de algunos.

Y las organizaciones políticas no se quedaron atrás y hoy que son tiempos electorales, siguen con base a la mentira constituyendo sus campañas estratégicas. Por ejemplo, nadie sabemos en verdad si los candidatos tienen una vida familiar honesta como nos la pretenden vender, pero vemos fotos de estudio con edición a candidatos sin arrugas, perfectos en todos sentidos, abrazando a los suyos con un amor, como estrategia que creen puede causar impacto en algún sector de la población.

O abrazando gente mayor o menor con tanto cariño y de forma natural (por cierto, tienen que ser personas con recursos económicos menores al candidato) que los hacen ver como seres humanos de otra categoría, lo que podría funcionar también en algún sector. O peor aún, cuando usan sus facultades actorales para atacar a un contendiente político contrario y, con base en una mentira, denostar su imagen o su honorabilidad para causar un impacto negativo en él. Pero el efecto de momento que causa el rumor puede realmente llegar a dañar de forma temporal a la persona……..por eso se usa.

Y en esto, los medios de comunicación deberían de jugar otro papel, ser más objetivos con la prontitud de informar y sobre todo, tratar de sustentar la información que se difunde.

Sabemos que no existen las administraciones públicas perfectas, de manera que no debemos o deberían informar cuando un actor político declara cosas como: “en mi administración no hay corrupción, mi administración es la mejor de la historia, por donde quiera que voy la gente me aclama y me sigue, entre otras frases”.  Son declaraciones basadas y sustentadas en mentiras.

Por un lado, no todas las personas son simpatizantes de todos los actores políticos; por otro lado todas las administraciones tienen sus lados buenos y malos, “todas”, como también aciertos y errores; lo que es completamente normal y natural. Y por otro, pensar que en mi administración no existe la corrupción es algo realmente de fantasía, es muy distinto declarar que se está intentando erradicar corrupción a decir que no se forma parte de ella.

Es mejor presentar ciudadanos con cualidades y errores, con capacidades e incapacidades las cuales todos los tenemos, pero mostrar tal cual que basados en mentiras se haga o se diseñe una publicidad política. No todo los que nos muestran o dicen es verdad pero, eso nos corresponde a nosotros descubrirlo y entenderlo.

Será muy interesante, y creo que al final termina siendo una mejor estrategia, mostrase tal cual son las personas para así ganar más adeptos y publicidad. Decía uno de mis maestros del posgrado: le crees al que escribió eso??? Analiza, busca, él también se equivoca. Nada más real.

Actualmente, se utiliza como estrategia política dar una imagen triunfadora a sus candidatos……quizá porque se cree que al generar una imagen triunfadora se pudiera ganar con ese sólo hecho de imagen. Pero eso es solo el primer impacto. Y quizá sea por eso que el mentiroso termina por creer y vivir sus propias mentiras.

Por cierto, un estudio de la Facultad de Psicología de la UANL, publicó un estudio sobre la mentira, este artículo fue galardonado por su contenido en el 2013, el cual le sugiero que lo lea, búsquelo como: “estudio cognitivo sobre la mentira humana”.

Ser ciudadanos libres nos hace vivir al margen de lo que; leemos, vemos y escuchamos todos los días. Es lo más sensato formar un criterio propio, pero hay que investigar y leer, no dejarnos llevar por la primera impresión o por información sin contenido y sin sustento.

Son tiempos electorales y hay que ser muy inteligentes.