Inicio Arturo Ugalde González El costo de la ambición.

El costo de la ambición.

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Dr. Arturo Ugalde González
La definición de ambición, según el diccionario de la RAE, es el deseo de obtener riquezas, poder o fama.

La ambición es un camino muy turbulento cuando no se enfoca de forma correcta. Como sociedad hemos otorgado valor -de forma incorrecta- a las personas que se nota han logrado hacer riqueza, o caminan en ella o tienen cierta fama y/o cuando llegan a tener poder. Como sociedad, todos de una u otro forma cooperamos para que en este mundo a esas personas las sobrevaloremos.

Pero, en realidad, no conocemos los caminos que han decidido tomar para llegar hasta donde están y cómo han logrado lo que ahora muchos presumen. La mayoría decide tomar el camino más corto o de momento fácil para lograr sus metas. Las últimas semanas los medios de comunicación han dado información de esto, tanto en el ámbito artístico y en lo político.

Y hay casos que llaman mucho la atención, como el del candidato a la Presidencia de la República de la coalición Por México al Frente. Parecía ser un hombre que pronto iba a tener los logros que la mayoría de los actores políticos ambicionan y que tras recorrer un largo camino y que a pesar de muchas situaciones… al final se les da. Hablando del máximo puesto político qué hay en nuestro país, el ser Presidente de República.


Todo indicaba que tendría posibilidades, claro, faltaba la contienda electoral, pero en corto tiempo. Solamente después de tener puestos políticos de menor importancia, comparado con otros actores, parecía que a este hombre se le daría distinto a todo lo que se conoce. Solo había sido secretario particular del gobernador de Querétaro hace unos años, diputado por Querétaro, presidente del partido, y logró quitar del camino a varios de sus compañeros de militancia -que estaban mejor posicionados que él-, por algo el apodo de “joven maravilla”.

Pero algo cambio, un crecimiento tan rápido -hablando económicamente- no es tan fácil de lograr de forma honesta y transparente, sobre todo si se habla de millones de pesos, y tener la capacidad de mantener una familia con escuelas particulares en otro país, económico y barato no lo es.

Algo había de raro al no cuadrar las cuentas que se hacen por simple sentido común. Pero, al ser un personaje público, y querer ser candidato a un puesto de esa naturaleza, era de esperar que vendría lo que ha pasado. Investigarían por donde hubiera puntos delicados para atacar políticamente.

Claro, es cuestión de tiempo para saber si es un ataque del gobierno en turno o si es verdad que este personaje político se involucró en usos deshonestos económicos; porque, por más que insiste en explicar que son ataques a su campaña, nada más no presenta pruebas contundentes de que es inocente.

Y eso es en todos los niveles, aún no inician las campañas locales, pero en unas semanas aparecerá la guerra sucia que se le llama, la cual sobre todo en Facebook no tiene control ni revisión de fuentes informativas. Y de todos los candidatos el que menos “cola que le pisen tenga”, ese saldrá mejor librado.

Como sociedad, también es importante que le demos valor al ser humano, a la persona, a sus valores morales y familiares. No a si es rico en forma económica, no sabemos la historia de cómo se generan la mayoría de las riquezas. Eso no les da valor a las personas. En los candidatos es igual, valoremos sus vidas en cuestión de valores y de quienes los rodean.

Ojalá no demos nuestro voto a personas envidiosas, ambiciosas y sin valores humanos.