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Pila bautismal monolítica, reliquia sagrada.

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Por: Olivia Tirado Nievez.

Ciudad Hidalgo, Michoacán.-  El templo y ex convento franciscano de San José, en Ciudad Hidalgo, es un ejemplo del trabajo en piedra realizado por artesanos indígenas que dejaron evidencia de su destreza que, habiendo asimilado las técnicas de los alarifes españoles o criollos, eran el medio para expresar también sus propias inquietudes y visión estética del mundo.

Refiere Manuel González Galván de las pilas bautismalesque son ‘normalmente talladas en piedra y con una gran variedad de diseños y tamaños donde la mano de obra indígena transforma, al interpretar, motivos y reminiscencias de origen gótico, mudéjar o renacentista; tanto en forma aislada como eclécticamente fundidos para complicar la estilística y enriquecer la plástica.

‘Estas obras, adscritas genéricamente al plateresco, optan pues, en muchos de los casos, por acentuar sólo alguno de sus ingredientes artísticos, de manera que, como en las cruces, el anónimo cincel ha dejado su influencia por selección formal”.

En particular, de la pila bautismal del templo de San José, afirma que estuvo en la plaza de Tlaximaloyan, fue una fuente muy vistosa de buena agua, labrada de piedra, con mucha curiosidad. La célebre pila bautismal, posteriormente fue trasladada al interior del templo, tallándosele (en su cara exterior) ángeles y demonios, así como letras del alfabeto, en grupos sin llegar a formar palabras lógicas, y que según la tradición sirvieron para alfabetizar.



 

Tiene la particularidad de estar realizada en una sola pieza, lo cual la hace sumamente valiosa; tiene forma circular y se trata de un tazón monolítico labrado en roca volcánica de tipo melonócrata, muy pesada y ferruginosa, tiene una altura de 0.97 centímetros, un espesor de 7 y 17 centímetros, dos metros de diámetro y un peso aproximado entre 5 y 6 toneladas.

 La pila bautismal, con base a lo que especifica la Monografía de Ciudad Hidalgo, escrita por Roberto López Maya, es un tazón monolítico grabado en granito, roca volcánica de tipo melanocrata, muy pesada y ferruginosa, que a la vista aparece como una copa champañera monumental.

Esta copa o pila bautismal, semeja la fisura de la piedra china. Lleva las letras del alfabeto, ordenado en seis secciones. En cada sección van esculpidos, en relieve, 3 ángeles y 3 demonios en figura de leoncillos.

Sobre esta pila monumental se ha dicho que su hechura se remonta a los siglos XIV o XV, es monolítica en su construcción, su ornamentación externa es una creación politeísta y nada de cristiana.

Sus relieves figuraron los dioses elementales: el Ser Bueno, el Ser Malo; los dioses del viento y del agua; de la vida y de la muerte. Tiene símbolos numéricos de espacio y tiempo, de sacrificio y fiesta bajo la línea circular de un estucado ecológico vegetal en imitación de frisos grecales.